martes, 11 de diciembre de 2012

La historia del jinete solitario (O los recuerdos de un artista autodidacta)



Bienvenidos otra vez al yermo, como suele decirles mi compañera forajida. Como la semana pasada ella ya me envió al frente y comprometió mi participación, aquí estoy, dejando por un momento de ser el personaje oscuro y misterioso de este blog, para sentarme con ustedes bajo el cielo estrellado y conversar un rato. Porque yo soy de esa clase de hombres rudos que tienen honor (hasta en el Red Dead Redemption XD) y por eso cumpliré la palabra empeñada.

Mi especialidad, ya lo habrán notado, es la expresión gráfica más que la escrita. Pero hoy voy a abrir el baúl de recuerdos que guardo en mi cabeza para hablarles de uno de los rasgos que más me ha marcado, al menos hasta este momento de mi camino, y que es el de haber aprendido a hacer todo lo que ustedes ven con los medios que tenía a mi alcance. Esos mismos medios que están al alcance de todos ustedes.

¿Y cuál es el objetivo de contarles esto que voy a compartir en breve? Ahora me explico. Pero antes les hago una pregunta: ¿Alguna vez se dijeron cosas como “si tuviera dinero/tiempo/talento me inscribiría en tal curso/haría tal cosa/me compraría tal herramienta”? ¿Sí? Bueno, no se preocupen. Todos nos decimos siempre este tipo de cosas, aunque en el fondo sabemos que no son correctas.

No son correctas. El elemento más importante que necesitamos no es tiempo/dinero/talento (porque esas tres cosas siempre nos parecerán insuficientes, cosa de la naturaleza humana). Lo más importante son las ganas de hacer algo. Y comprometernos con esas ganas y trabajar duro para lograrlo. Hoy les voy a contar mi historia para que ustedes entiendan que tienen todo lo que les hace falta para hacer lo que yo hago. Y mucho más.


domingo, 9 de diciembre de 2012

Las Lecturas del Yermo: “El Hombre Ilustrado” de Ray Bradbury




Bienvenidos una vez más al yermo, esta vez en un día inusual, para inaugurar con orgullo una nueva sección: Las Lecturas del Yermo. La propuesta es compartir a través del blog la reseña de un libro al mes (vamos a buscar un día más adecuado que domingo para publicarla, eso sí), ya que todo escritor es, en primera instancia, un voraz lector y no hay nada más lindo que compartir con otros colegas esas páginas que estremecieron nuestras fibras.

Con respecto a este primer libro elegido, les cuento que después de terminar la primera serie de artículos sobre el cuento (1, 2 y 3) y, en especial, después de haber hablado tanto de Ray Bradbury en el último de ellos, me quedé con las ganas de recomendarles, queridos lectores y cactus, un libro suyo que me parece maravilloso y en el cual está contenido el cuento que les mencionaba el martes. Así que vamos directo a él...


EL HOMBRE ILUSTRADO, por RAY BRADBURY

martes, 4 de diciembre de 2012

¡A contar una de cowboys! (Hora de escribir un cuento)




Debo confesar que gracias al calorcito de este yermo donde vivo (en esta parte no estoy fantaseando O_O) se me sobrecalentaron las neuronas y sentarme a escribir este post no es una experiencia demasiado agradable (hasta la silla está caliente). Pero, tal como dice en la excusa número tres de las diez que enumera K.M. Weiland en su post “Diez excusas para no escribir y cómo destruirlas” (10 excuses for not writing and how to smash them), es cierto que uno puede estar cansado, estresado, incómodo, pero difícilmente estará DEMASIADO cansado, estresado o incómodo, TANTO como para no escribir. Por eso estoy aquí, semiderretida pero aporreando el teclado para traerles el post de todos los martes :D

Y conforme a lo prometido hace algunas semanas, hoy cerramos la serie sobre el cuento (pueden ver los post anteriores aquí y aquí) con unos últimos esbozos prácticos que podemos tener en cuenta a la hora de escribir cuentos.

martes, 27 de noviembre de 2012

El secuestro de Cactus (Elementos, estructura y otras yerbas del cuento)




¡Bienvenidos una vez más al yermo! :D Elijan la roca de su preferencia y pónganse cómodos que hoy por fin voy a continuar la serie de artículos sobre el cuento que había empezado hace tres martes. En aquel entonces hablamos de cuestiones más abstractas, relativas al alma del cuento. Hoy bajaremos a tierra y veremos algunos elementos tangibles que identifican y dan cuerpo al cuento.

martes, 20 de noviembre de 2012

"Ocupá tu lugar" (Reflexiones sobre las actividades literarias)




Una vez más voy a pasar para la semana que viene el segundo artículo de la serie sobre el cuento y les explico por qué.

Sucede pues que esta forajida tuvo el privilegio de ser invitada por una institución social –que entre sus objetivos cuenta el de la promoción de la cultura– a una tertulia literaria y quiero compartir con los cactus y los lectores las impresiones que me quedaron de dicho evento.

Ya desde la semana pasada tenía la idea de que el post de hoy trataría sobre este tema, tanto así que fui con mi cuadernito y mi lapicera para anotar lo que se decía. Se habló de muchas cosas interesantes relacionadas a la escritura y al cuento, pero ellas serán referidas oportunamente en futuros artículos de este blog. 

Porque hoy he decidido escribir sobre las actividades literarias y los espacios que ellas brindan.

martes, 13 de noviembre de 2012

Preparándome para el "Lanzamiento"



Esta forajida hoy no escribió su post de todos los martes por estar preparándose para un evento de gran importancia, tal como pueden ver en la imagen jejeje... 

Ese evento es el lanzamiento de mi primer libro, que edité con mi amiga y colega M. M. Ballasch. Una colección de veinticuatro cuentos, doce de cada autora, reunidos bajo el título de "Cuentos con galletitas". 

La ilustración de portada fue obra de nuestro amigo forajido y gran dibujante, Nabetse "el artista". El prólogo lo escribió una eximia escritora que ya hace casi diez años viene ayudándonos a mejorar en el oficio a fuerza de paciencia y firmeza: Maybell Lebrón.

La obra fue editada por la Editorial Arandurã.

martes, 6 de noviembre de 2012

“Contame una de cowboys” (Introducción al cuento)




Esa era la clásica respuesta de mi madre cuando alguien le venía con alguna historia inverosímil y ella deseaba dejar bien en claro que no la creía. Y hoy yo la uso para abrir este artículo que constituye el primer acercamiento que haremos desde este yermo al cuento. A ese mundo de infinitas posibilidades y variaciones que los escritores manejan en la noble persecución del fin supremo de la literatura: contar una historia. O dos, en este caso.