martes, 22 de enero de 2013

Atravesar el desierto (O sobre los días difíciles)




A veces las cosas se ponen difíciles. Y no solo las páginas en blanco o los agujeros estructurales de una novela, sino la vida. Porque en primer lugar somos seres humanos, seres humanos que eligieron escribir y contar historias.

Y entonces las tareas que habitualmente no son sencillas en sí mismas se vuelven todavía más complicadas. Un capítulo que se resiste a salir bien o un problema que se necesita resolver para seguir adelante en la trama se convierten de repente en trabajos titánicos. 

Me ha pasado en varias ocasiones. Me está pasando en estos días. Una suma de elementos me genera un cansancio tan intenso que hay noches en las que hasta mis ojos dicen basta y debo mantenerme alejada de la pc en esos horarios en que no resulta inevitable.

¿Y qué rol juega lo de escribir en todo esto? Las palabras, como parte fundamental de la vida que hemos elegido, pueden mostrarnos diferentes caminos para atravesar el desierto.


martes, 15 de enero de 2013

¡Muerde el polvo, Forajida! (O de las caídas y otros inconvenientes)




Ayer a la mañana me caí. En el mundo real. En un lugar público. Y lo que más me dolió –aparte del orgullo– fue el tajo que la piedra losa le abrió en la rodilla a uno de mis pantalones favoritos para llevar al trabajo. Aun así, aunque no me ha quedado secuela alguna –salvo un par de moretones–, decidí fundar el post de hoy en este incidente, ganando así una vez más los temas espontáneos a los planeados. Tiendo a pensar que las cosas pasan por algún motivo. Quizás a alguno de ustedes le sirva lo que se esconde en las palabras surgidas como consecuencia de este azaroso inconveniente.

Físicamente hablando, no suelo caerme, ya que mi paso habitual semeja más la caminata cansina del caballo viejo antes que el veloz galope del brioso corcel. Pero ayer, el apuro por completar una tarea se unió a ciertas situaciones que comentaré con más detalle, dando como resultado que esta forajida mordiera el polvo.


martes, 8 de enero de 2013

Érase una vez en el yermo (Los años mozos de la forajida escritora)




Hoy fueron los comentarios que un joven lector de este yermo-blog me envió al mail los que me hicieron desviar la ruta de la nueva serie de artículos que tenía en los planes y volver la mirada hacia cuando recién empezaba a tratar de construir mundos con palabras.

Recordar lo que sentía en aquella época, las dificultades y las alegrías de esos días, y mirarlo todo a través de la experiencia que me fueron dejando los años me resultó agradable y decidí que quizás sería útil compartirlo, por si hay alguien ahí afuera que nos lee y tiene tal vez trece, catorce o quince años, tal como yo tenía entonces.  

Como resultado de estas reflexiones terminamos muy divertidos con el forajido Nabetse contemplado el dibujo que resultó de ponerme a revolver los recuerdos: una niña de abundante cabello algo esponjado, que adoraba vestir jardineras, tecleando con dificultad ante una computadora que hoy es el paradigma de lo retro. Eran los primeros pasos de esta forajida. Eran los viejos buenos tiempos.

Subamos pues a la carreta y demos una vuelta por el pasado.


martes, 1 de enero de 2013

Construir en el yermo (Hacer planes para el 2013… ¡y ejecutarlos!)




¡Feliz Año Nuevo para todos los amigos de los forajidos! Hoy estamos otra vez a las puertas de una nueva vuelta del calendario y, con ello, ante la oportunidad de renovarnos, refrescarnos y redirigir el rumbo de nuestras monturas. O no. Porque quizás lo que debemos hacer es espolear a los ariscos caballos de nuestra fuerza de voluntad hasta tomar cierta velocidad y luego sostener las riendas con firmeza para mantenerla. Enseguida entenderán de qué estamos hablando.

El 2012 fue para nosotros un año de nuevos e importantes (re)comienzos (la publicación del primer libro donde yo figuro como autora, la primera participación del forajido Nabetse en una exposición colectiva de ilustradores y el inicio del proyecto de este blog bastan como ejemplos) y el 2013 se presenta como un año donde lo mejor que podemos hacer es consolidarnos en nuestras respectivas vocaciones, a las cuales ya desde hace un tiempo estamos tratando de imprimirle más fuerza y profesionalismo.

Para el post de hoy se me ocurrió (originalísima yo, u___u) que sería interesante delinear una lista de propósitos u objetivos que me servirían para encarar esta tarea de la consolidación como escritora, hasta que de repente miré al costado de mi monitor y vi un papelito azul, pegado al gabinete de mi computadora con los bonitos imanes que hizo el forajido Nabetse para promocionar su página de dibujos.

En ese papelito había escrito, en algún momento indefinido del año que pasó, una serie de objetivos que trataría de cumplir con la finalidad de desarrollar mejor mi tarea de escribir. Entre ellos se contaban, por ejemplo, escribir 3500 palabras por semana, limitar mis paseos por las redes sociales a los martes y jueves (soy crédula, eh), ver al menos una película a la semana, mantenerme siempre leyendo al menos un libro de ficción y otro sobre el oficio de escribir, actualizar el blog una vez por semana… Al ver ese papelito supe que no era necesario escribir ninguna lista de propósitos, ellos ya estaban allí. Desde hace un buen tiempo.

Lo que ahora necesitaba era poner en ejecución el plan. 


martes, 25 de diciembre de 2012

A los pies del cactus de Navidad (tiempo de regalos y gratitud)




¡Feliz Navidad para todos desde la guarida de los forajidos! Hemos comido en exceso y el ardiente viento norte del yermo invita a la más profunda fiaca, pero eso no impide que hoy también estemos aquí, estirados delante de un ventilador y con la notebook quemando sobre el regazo, para compartir unas reflexiones puntuales sobre esta fecha que, más allá de toda la vorágine, puede ser muy positiva si nos ponemos las pilas.

Porque como me decía hace poco el forajido Nabetse, lo mejor de esta época es la posibilidad de demostrar cariño y gratitud sin que la gente nos mire raro XD

Por eso, porque no hay mejor momento para ser agradecidos que hoy (y al decir "hoy" significa "cualquier día"), es hora de sentarnos a revisar los regalos que están ahí, a los pies de nuestro cactus de Navidad.

Porque ser artistas es recorrer un camino repleto de regalos y es genial ser conscientes de cuáles son esos regalos. 


jueves, 20 de diciembre de 2012

Cortometraje HORMIGA




¡Hoy tenemos función especial en el yermo! XD

Los alumnos del tercer año de la carrera de Dirección y Producción de TV del IPAC (Instituto Profesional de Artes y Ciencias de la Comunicación), entre los cuales se cuenta el forajido Nabetse, grabaron un cortometraje como parte de los trabajos para una materia y con todo el orgullo del mundo compartimos con ustedes el resultado.

El corto es una adaptación libre de un cuento que escribí hace un par de años, titulado "Insectos despreciables" y, como autora, me hace muy feliz decir que les quedó verdaderamente GENIAL XD XD

Así que, sin más introducción, les dejo con el video y con la imagen promocional, donde están todos los créditos a las personas geniales que lo hicieron posible.

Traigan nomás ya el pororó (o palomitas de maíz, por si hay lectores foráneos) y acomódense para disfrutar de este estreno mundial (claro, si está en YouTube XD).








PS: Estoy que salto de alegría porque "se hizo la película" de uno de mis cuentos XD XD XD

martes, 18 de diciembre de 2012

Buscando oro (O lo que buscamos en una historia)




Una vez más tenía planeado que hoy conversáramos sobre otro tema. Pero algo con lo que me topé en mis habituales cabalgatas por ese enorme yermo poblado de voces que es la web me hizo cambiar de idea.

Soy una fanática confesa de los videojuegos, me encantan, y más adelante sin duda les hablaré de hasta qué punto esta experiencia se relaciona con esas mis otras experiencias de lectora y autora. 

Así, como parte de mis intereses gamer, la semana pasada leí una serie de comentarios a un post sobre uno de los juegos más esperados del 2013 para PS3, The Last of Us, y disfruté muchísimo de la experiencia (tan diferente a leer los comentarios a las noticias de los diarios nacionales, por ejemplo u___u). El artículo planteaba a los lectores la pregunta de si pensaban que los dos protagonistas sobrevivirían a los eventos que deben afrontar en el juego, una aventura postapocalíptica en un mundo arrasado por una epidemia, donde hay que cuidarse tanto de los infectados, los sobrevivientes y aparentemente de las fuerzas del “orden”. 

La gente imaginaba y planteaba los posibles finales que podrían darse, cuál sería cliché, cuál era el más probable, cuál podría ser una sorpresa. Comparaban lo que se sabe de la historia con otros libros, películas y juegos que vinieron antes, las diferencias, qué podría tomar de uno, qué les gustaría, qué tipos de finales estaban de moda. En realidad era una conversación muy entretenida que dejó mi mente bastante inquieta. Tanto como para sentarme a escribir esto casi de inmediato.

Unas horas antes de esa lectura conversaba con el forajido Nabetse y le decía que el último tráiler del juego no me dejó tan maravillada como consecuencia de cuestiones que tenían mucho que ver con el tono (excesivamente dramático y pesado, incluso para una historia postapocalíptica) que le estaban dando a la historia. “Lo único que espero es que no arruinen un juego con semejante potencial con una narrativa que no esté a la altura”, le decía yo, con genuina preocupación.

Por eso mismo, mientras leía los posibles finales (algunos de los cuales me parecían razonables y otros una patada al hígado) yo solo pensaba lo siguiente: “son una súper desarrolladora, espero que contraten un equipo de los mejores guionistas de los EEUU para hacer esta historia”. “Que no opten por los finales gastados, por favor”, pensaba también. Pero apenas ese ruego pasó por mi cabeza, una cruda verdad me cayó encima como un balde de agua fría…

En pleno 2012, con los millones y millones de historias que a lo largo de nuestro andar por este mundo fueron escritas, filmadas, hechas videojuegos, prácticamente todo es, en cierta forma, gastado.


Entonces… ¿Por qué esperar con avidez esas historias nuevas? ¿Cuáles son esos detalles que van a marcar la diferencia entre lo original y lo trillado?